5 de febrero de 2010

Amares - Sombra

-Vámonos. Tengo frío.
-¿Cómo vas a tener frío? Sólo eres una sombra.
Se quedó pensativa.
-Bueno. Pero tengo frío.
Su sombra seguía conmigo, aunque ella se hubiera ido hacía ya mucho tiempo.
-¿Sabes?
-No. No sé. Al fin y al cabo sólo soy una sombra -dijo visiblemente molesta .
-Yo pienso porque existo. Tú existes porque pienso en ella.
Una estrella fugaz cruzó veloz un trozo de cielo.
-¿Dónde caerán las estrella fugaces? -pregunté.
-Quizás sólo las preguntas difíciles tengan respuesta -contestó la sombra, que de vez en cuando decía cosas que tenían sentido.

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